jueves, 30 de agosto de 2007

Say no more


Diputado, actor, licenciado en derecho, promesa deportiva. Su vida y su trayectoria son la acumulación de proyectos distintos en apariencia, pero más coherentes entre sí de lo que parecen. Entre el entusiasmo y la frustración, aquí repasa algunos hitos y anuncia que no se ve repostulando al parlamento.


Allvaro Escobar es uno de esos personajes que parecen haber vivido muchas vidas o cuyas biografías están llenas de primeros capítulos que comienzan cuando otros no han llegado a su fin. Luego de ser elegido diputado como candidato del PPD, renunció a su militancia en ese partido, iniciando un período solitario en el parlamento. A la política llegó en su juventud, pero la abandonó durante largos años dedicado a la actuación y la conducción radial y televisiva, ocupaciones que siguieron a su licenciatura en derecho. Para abultar esta secuela vocacional, en su adolescencia se perfilaba como deportista profesional.


Y está, por cierto, el vivir en una cultura distinta a aquella en la que se crió. Álvaro Escobar nació en diciembre de 1966 en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos. Prematuro, pasó del útero a la incubadora y llegó a su casa en la mañana de la navidad del ‘66. Su padre, ingeniero comercial, había dejado Chile con una oferta de trabajo del Fondo Monetario Internacional. Su infancia y adolescencia transcurrieron en Maryland, Washington, Chicago, Panamá y Paraguay. Entre 1975 y 1980 vivió en Chile, regresó a Estados Unidos y se asentó finalmente en nuestro país en 1983. Tal vez como producto de todos esos desplazamientos o como reflejo de sus acumulativos giros vocacionales, su modo de hablar está dominado por ademanes que tratan de reemplazar palabras que no encuentra y silencios que se adivinan como un diálogo interior que busca orden en sus pensamientos. Todo esto ocurre mientras ocupa una butaca en el Teatro de la Universidad Católica, donde pronto subirá al escenario como parte del trío de actores que presentan la obra Traición, del dramaturgo inglés y Premio Nobel, Harold Pinter


¿En qué momento te convertiste en chileno?

Ese momento viene desde que mi nombre no me produce la extrañeza que me producía, cuando desapareció cierto pudor con el que uno creció. Mi padre y mi madre tenían acento, «deí gud tok laik dis in inglish». Ni mi hermano ni yo teníamos acento. Cuando había reuniones de apoderados o acompañaba a mi mamá al supermercado, prefería en realidad que mi madre pudiese disimular ese acento que la delataba en su calidad de extranjera. Lo otro era el sentido del humor. No sabía de dónde venía el sentido del humor que veía en mis padres, el humor chileno. Y cosas en las que te reconoces derechamente: el mito o la leyenda del viejo del saco. Yo llegaba a acá y escuchaba que en el aire estaba la historia del viejo del saco. Si veía a un señor gritando «¡neumáticos viejos, calefont, baterías compro!», decía «tiene que ser él».


Eso era cuando venías de vacaciones a Chile.

Cuando venía de vacaciones a la casa de los papás de mi madre, que vivían en Miguel Claro, cerca del liceo Lastarria. Me acuerdo claramente de esconderme del viejo del saco en el garage. Eso era Chile. Salir de lo que era Príncipe de Gales era salir un poco al campo, donde había puestos de sandía en la vía pública. Las puertas no se te abrían solas. No había escaleras mecánicas.


Luego, Chile se fue convirtiendo en algo muy parecido al Estados Unidos que habías dejado.

Claro, es loco. Es triste, porque yo tomo consciente la opción por Chile en algún minuto. Mi hermana se demoró un poco más. Mi hermano está en la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Se jubiló después de 20 años de servicio activo. Toca guitarra eléctrica, tiene su página web, manda sus discos, Seven Sundays se llama su banda de ahora. Sus hijos, mis sobrinos, crecen lejos.


por Sergio Fortuño fotografías Daniela León

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola darito...
a que no te imaginas quien es la persona que te escribe jaja bueno no importa interesante la vida y el como se va tornando tu vida como has forjado todo tu camino...

Anónimo dijo...

kjaksjas que mensa como no te vas a adar cuenta si ta mi foto al lao pf!!! yaa te amuu